HISTORIA.

El Bar del Cine Embajadores inicio su andadura en 1.967 para atender a los clientes del cine en el intermedio o entre película y película así como antes y después de cada sesión. El bar estaba comunicado con el cine justamente detras de la barra donde en la actualidad se ubica un gigantesco espejo y que daba al vestíbulo de la sala por donde se asomaban los espectadores para pedir unas palomitas, una tortilleja o una sepia.

En el año 1.974, su primer propietario incluye la Sepia a la plancha en la carta habitual y en poco tiempo se consolida como la especialidad de la casa junto con el resto de raciones de anchoas, lacón o los pinchos de carne.

En junio del año 1.985 el cine encendió por última vez su proyector con «El cartero siempre llama dos veces», pero el bar continuó ofreciendo sus raciones y sus vinitos, refrescos y cañas de cerveza hasta la fecha de hoy.

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